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Archive for 27 mayo 2011


Socióloga Esther Pineda G.

La declaración del 2011 como el año internacional de la afrodescendencia constituye un tácito reconocimiento del histórico proceso de exclusión, opresión y subordinación de la que ha sido víctima el pueblo africano y sus descendientes en las américas, como consecuencia del establecimiento de un modelo económico mercantilista y la política europea de colonización esclavista.

Es por ello que el 2011 no debe diluirse en celebraciones triviales de lo afro; si bien, bailes, música, comidas, artesanías y vestimentas constituyen un elemento clave de nuestro acervo cultural, no debe erigirse como el núcleo característico y unidimensional de representación de la afrodescendencia, no debe ser un año para la exhibición trivial de lo exótico y lo diferente, ni convertirse en un espectáculo de sujetos(as) negros(as) para espectadores(as) blancos(as).

El año mundial de los y las afrodescendientes debe consolidarse como el escenario y oportunidad para rememorar, visibilizar y transmitir nuestra historia, desconocida por muchos(as), incluso por nosotros(as) mismos. Más que un año para celebrar la afrodescendencia debe ser un año para recordar que la presencia del pueblo africano en el continente no es azarosa, tampoco producto de una actividad turística o una migración voluntaria, es necesario visibilizar como bien diría Fanon, el progresivo “enterramiento de la originalidad cultural” de nuestros pueblos propiciada por el colonialismo.

Así mismo, el énfasis no debe ser colocado solo en la conmemoración de la liberación del yugo colonizador, no podemos dejar pasar por alto el hecho de que ésta independencia se genera como una explosión social en un continente históricamente oprimido, el pueblo se rehúsa a mantenerse sumiso a la arbitrariedad de las colonias francesas, españolas y portuguesas implantadas con el inicio del llamado “tráfico negrero”. Colonización que se apoyó en la ideología del desprecio al hombre negro, con lo cual pretendió justificar la expropiación de sus tierras y la esclavización en su territorio, deshumanizando la africanidad y la afrodescendencia como mecanismo de legitimación de una opresión histórica.

Se hace entonces por ello pertinente, la apropiación de éste año por parte del pueblo afrodescendiente, la desarticulación del discurso racista “hegemónico”, y la inclusión de nuestro discurso tradicionalmente concebido como periférico.

El año internacional de la afrodescendencia ha de ser una oportunidad para democratizar la afrodescendencia, el pueblo debe emprender su lucha, tomar conciencia de la necesidad de su autoafirmación y reconocimiento, la lucha afro no puede permanecer como hasta ahora secuestrada en elites afro-académicas, afro-intelectuales, la lucha afrodescendiente debe ser una lucha activamente participativa, al alcance de todos y todas.

Es la oportunidad para hacer propuestas, para hacernos escuchar por los estados, para exigir respuestas a nuestras necesidades de participación política y ciudadana, para demandar la dotación allí donde aún no lo existe de un marco jurídico capaz de reconocer y preservar la diversidad de la cual somos parte, como así mismo orientado a garantizar el efectivo respeto de nuestros derechos humanos tantas veces mancillados.

Un año para el fomento del autoreconocimiento, autoafirmación y participación afrodescendiente en esos espacios históricamente negados, es el momento para comprender y deconstruir esa ideología de desprecio, latrocinio y expoliación a partir de la cual se nos explotó para beneficio y construcción de imperios que aún nos oprimen.

Dependerá de nosotros(as) y de nuestra organización como colectivos, la creación de coyunturas lideradoras de la desalienación de los(as) afrodescendientes en pro de la erradicación del racismo, el endorracismo y la afro-exclusión. 

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Carta abierta a Fernando Savater

Así se refirió Fernando Savater en relación a los actuales procesos democráticos de nuestro continente. Lo hizo en una escuela del conurbano bonaerense a la que fue llevado de la mano por un funcionario del actual gobierno argentino. El hecho es en verdad interesante por que aunque perezca trivial nos va a dar la oportunidad, no sólo de analizar comparativamente nuestras democracias y la del Reino de España, sino incluso a profundizar en esta arrogancia que se ha vuelto tan habitual en los españoles y que sin embargo se funda en un complejo de inferioridad propio de la psicología de quien ha sido grande y lo ha perdido todo. Si, España fue uno de los imperios más grandes de la tierra con territorios de ultramar que multiplicaban por dos la totalidad de lo que hoy conocemos por Europa. Todas esas riquezas extraídas a sangre y fuego fundamentalmente de América y que fueron determinantes en la acumulación primaria que dio origen al capitalismo global, terminaron en manos de sus acreedores ya que sus prejuicios feudales le impedían siempre ser una nación moderna (es decir, productiva primero y mas tarde, democrática). Este es ya un primer dato: a diferencia de América donde la democracia y la república son la génesis misma de los Estados Nacionales, la democracia en España es sólo un instante de una dilatada historia de coronas y señoríos. Ni hablar ya de la República, sinónimo de estado nacional para nosotros y dos veces derrotada a sangre y fuego por la reacción en la península. Entonces es bueno empezar delimitando bien los términos de esta relación, ese “populismo” que se nos endilga como entidad devaluada y que es propio de nuestra “ignorancia”, se nos endilga a nosotros, los que hemos nacido  (mas allá de la concreción o no de ese imaginario) republicanos y liberales. En contrapartida ellos parecen ser “las democracias”… los conquistadores, los inquisidores, los que subvirtieron la voluntad de su propio pueblo al derrocar a un gobierno legitimo para instaurar una dictadura fascista que expulsó, aniquiló o persiguió a los legítimos defensores del estado de derecho y sumió una vez más en la Edad Media a los pueblos del actual reino. En este hecho tan particular y traumático de la realidad de aquellos pueblos Fernando Savater defiende la tesis que generó en España el actual status quo, es decir, la del olvido y la reconciliación. Olvido y reconciliación que para que no queden dudas al respecto deben leerse como negación y como imposibilidad de esclarecer cualquier aspecto de ese verdadero atropello a la legalidad y a la democracia (dos palabras que hombres como Savater emplean a menudo) y que aunque no se quieran reconocer afloran permanentemente en la sociedad española (y muy puntualmente en este último tiempo). América en cambio (y la Argentina en particular) han defendido siempre la tesis contraria, es decir que sólo puede haber perdón si media la justicia: lo único que puede reconciliarnos es la justicia. En España hay un monumental Valle de los Caídos (monumento grandilocuente a la memoria de los falangistas muertos[1]) y luego hay cunetas llenas de cadáveres sin identificar. Y este es el nudo gordiano de la irresolución del sistema democrático español y también de sus problemas nacionales: España entró a la dictadura franquista hecha república y salió hecha monarquía. Desde ese momento y hasta el presente la visión oficial de España (de esa sociedad aparentemente reconciliada) es la de la España de la Falange, una España que aunque reconoce a regañadientes a la otra España no se apropia de ella (ni de sus logros ni de su ejemplo) cuando paradojicamente esa otra es España para los que la miran de afuera. Por eso la actual democracia española esta llena de tensiones que a veces ponen en riesgo su propia existencia como acaba de pasar (según la Corte Constitucional española) con el intento de ilegalizar una vez mas las listas electorales del independentismo vasco. Savater como filósofo (lo cual lo hace más grave) suscribe “la teoría de los dos demonios” que sustenta la mentira de la reconciliación, y obviamente pretende colocarse fuera cuando en realidad es totalmente funcional al actual status quo que tiene mas de amnesia que de olvido. Comunistas y fascistas son lo mismo para él (republicanos y falangistas) y defiende la democracia actual de España como si fuera un tercer valor diferenciado de estos otros dos aunque en realidad no lo es. No lo es si miramos el poder y el status de la iglesia, no lo es si vemos la heterogeneidad jurídica de los pueblos de España (autonomías, naciones, principados, comunidades forales), los irresueltos, negados y combatidos problemas nacionales (no ya los sociales), y no lo es si vemos el poder del capital transnacional y de la oligarquía española. Savater desde una posición “diferenciada” (típica de cierta intelectualidad burguesa) dice estar contra todo nacionalismo pero como dijo otro español bastante más acertado, “esa es la más nacionalista de las posiciones por que es la del nacionalismo españolista”[2] Esta falsificación, este vaciamiento de contenido de lo que es la democracia, conceptual y jurídicamente, es lo que hace posible que los jueces españoles abran causas para juzgar delitos de lesa humanidad cometidos en el Tercer Mundo (cosa que no cuestiono sino que celebro) pero no para investigar sus propios crímenes impunes. Ahí empieza la arrogancia y también el doble rasero. Es casualmente en estas tierras de “populismos” (en Argentina concretamente) donde se tramitan en la actualidad tres causas de crímenes cometidos por el franquismo, lo cual no deja de resultar paradójico ya que los españoles tan cultivados y racionales tienen que dirimir su pasado en las cortes de los “ignorantes populistas”. Savater da retahílas de libertad de expresión y vive en un país dominado por grupos mediáticos deleznables en su parcialidad. Savater habla de moral y vive en un país donde la justicia realmente asombra por su falta de racionalidad, por su parcialidad, por su vulnerabilidad, que termina a veces en regodeo. El caso del enjuiciamiento al juez Garzón por su causa contra el franquismo es una, y el tema vasco es otro. Vive en un país que convalida y participa de aventuras como las de Afganistán y Libia, donde apelando al resguardo de los derechos humanos de los habitantes se los mata por miles. Están ahí las fotos de Kadafi abrazado con todos los que hoy lo bombardean por petróleo (incluidas la de Aznar y Zapatero). Entonces hablo de arrogancia por que lejos de callarse se jactan de su doble moral, la xenofobia de un país que ha sido un emigrante crónico y que aun hoy lo es a países como el mio donde llegaron por millones y llegan hoy tambien (crisis por medio) a razón de 1200 por mes ¿Entonces qué? uno no espera condescendencia ni complicidades pero al menos si un poco mas de respeto. Savater no puede ser un ingenuo, Savater califica así a nuestra democracia en una coyuntura muy particular de nuestro país ¿Qué es conceptualmente ese populismo de que se nos acusa y al que Savater se connota de manera tan despectiva? Lamentablemente habría que empezar diciendo que es una palabra que no está en el diccionario de la RAE, no obstante es un término muy utilizado. Etimológicamente proviene de pueblo y ya se usó en la historia romana para definir a aquellos movimientos que buscan beneficiarlo o mas bien defenderlo de la aristocracia y los nobles. Como podemos ver (y con estos datos en la mano) decir populista a alguien no define demasiado, más bien una actitud o un estilo y no una ideología. Sin hacer un estudio profundo cierto es que en su acepción peyorativa (tal la usa Savater) el populismo fue de uso habitual de la izquierda revolucionaria cuando se quería referir a corrientes que buscaban satisfacer ciertas reivindicaciones de las masas populares pero sin afectar al sistema capitalista. Si tomamos esta acepción clásica como la valedera, lamentablemente para Savater, habría que decir que el populismo es más bien un invento europeo que americano. Musolini, Hitler, Churchill, De Gaulle, Franco, o actuales como Berlusconi, Thacher o Aznar, Sarkozy o Tommy Blair, han tenido esa faceta populista que es muy propia de la derecha política y que tiende a hacer escuchar al pueblo lo que quiere oír en situaciones extremas o de crisis. Hitler lo hizo para explicar la crisis de la Alemania de Weimar culpando a los judíos del mismo modo que hoy culpan a la inmigración sus contemporáneos. Guerras de petróleo como las de Irak, Afganistán o Libia, revestidas de nobles intenciones (como ya hemos dicho), matan miles para proteger a cientos. Mentiras siempre son como las de toda guerra capitalista. La extrema derecha es una realidad ya no solo en Europa sino en países tan impensados como los escandinavos u Holanda. Vemos claramente como se perfila eso que Savater contrapone a nuestro supuesto “populismo”, y su “democracia” es asombrosamente igual a la xenofobia, al intervencionismo, a la guerra, y la expoliación. Una democracia que cada día respeta menos los valores humanos y que una vez más depredará al mundo, si así hiciera falta (como lo estan haciendo), para mantener su grado de bienestar (el famoso “estado de bienestar”) que ya no es bienestar sino consumo. Un consumo que dicho sea de paso el planeta como tal ya no puede sostener[3] Solo se puede llamar “populismo” a nuestras democracias si se tiene un grado de alienación y soberbia como el que ya alcanzado esta parte de la humanidad que se autoproclama civilización y sin embargo nos arrastra al colapso. Muy por el contrario desde la visión de los dominados la palabra “populista” nada dice que no sea la falta de respeto y la subestimación a la que nos han acostumbrado durante siglos. Si bien aquí hay procesos que no pueden homologarse el uno al otro ni en lo ideológico ni en lo formal, ni en lo instrumental, hay si un común denominador que es una vez más un tema genético: América busca (acertadamente o no) hacer realidad sus sueños capitalizando toda la experiencia que lo antecedió. De lo que se trata aquí es de una “democracia real”. Democracia que solo puede alcanzar ese calificativo si le quiebra el espinazo a las oligarquías que durante siglos administraron e instrumentaron la dominación, económica, política y cultural en América (y de la que Europa fue parte), y que son y siempre fueron el principal escollo de la liberación y el desarrollo pleno. Democracia y república no son en América, más allá de la larga noche de las dictaduras, un instante ni una anécdota (como lo es si en la historia española) sino nuestro modo de ser y de pensar. Aún cuando estábamos privados de la libertad, aún cuando padecíamos las opresión y la represión más cruenta (tolerada, avalada y promovida por muchos de los que hoy se arrogan para si la civilización) estábamos planeando y construyendo nuestra liberación desde lo más profundo de nuestras convicciones. Claro, no somos países “confiables”… ¿pero confiables para quién? Desde ya que no (en eso tienen razón) para los poderes fácticos del capitalismo global. Y es que lo que no entienden o no quieren entender los Savater, es que esto ya es un tema de supervivencia para nosotros y hoy que la coyuntura internacional lo hace posible. América se consuma a ritmo vertiginoso y no respeta, ni tiene porque hacerlo, los intereses, ni los gustos, ni los sueños o conveniencias de sus antiguos y eternos subyugadores. En ese sentido cualquier elogio de Europa o los EEUU sería un agravio. Nosotros hemos elegido construir nuestra democracia sobre la base del castigo a los culpables. Sobre la base de la memoria y la reparación histórica, que no tiene solamente una dimensión jurídica sino también social y económica. Por eso, esa heterogeneidad de los procesos en marcha tiene que ver mucho con las particularidades, históricas, sociales, económicas y culturales. La democracia aquí no es una cuestión de gestión y de apego a determinadas formas dentro de una marco referencial totalmente acotado y asumido (como es el caso de Europa). Aquí de lo que se trata es de alcanzar el horizonte de lo humanamente hoy aceptado pero saliendonos del sitio accesorio, periférico y dependiente a donde Europa y los EEUU nos condenaron.Por eso es que la democracia en “tiempo real” en América en general y en Argentina en particular, tiene una gran vertiginosidad y conflictividad, por que nosotros tenemos que hacer lo que ya otros hicieron hace mucho y a la vez reducir y superar la brecha que nos separa de los que nos lo impidieron. Eso es lo que resulta ininteligible a los ojos de muchos europeos. Sus intereses y los nuestros están contrapuestos en la medida que no renuncian a sus políticas de privilegio. Hoy por esas cosas de la historia han confluido varios factores que lo hacen posible: los siempre perjudicados productores de materias primas (fundamentalmente alimentos y energía) hoy son privilegiados en un mundo dependiente de ambos, tenemos la mayor cantidad del agua potable existente (elemento crítico en el mundo de hoy)  y en el caso argentino además de estos elementos, no tenemos problemas raciales ni religiosos más allá de lo humanamente aceptable y posible, somos una República Federal que respeta por un lado las particularidades de un pueblo diseminado sobre una geografía imponente para la escala de Europa, y sin embargo es exactamente lo mismo ser jujeño que neuquino ya que la universalidad es la base de la acción del estado nacional. Tenemos inteligencia y tenemos cultura y recursos de todo tipo. Las tremendas turbulencias de las que hablábamos, en el caso argentino son la prueba más acabada de que aquí esa genética republicana, liberal y democrática esta íntimamente ligada, como condición, al propio desafío de ser. La República Argentina no salió como España de la dictadura. Mi país no salió como Chile, como Uruguay, como la mayoría de los países americanos y del mundo que pasaron por una situación similar o parecida. Mi país salió del horror de la dictadura para hacer justicia sin más, sin atenuantes, sin matices, sin falsas justificaciones y eso ha tenido un precio nacional e internacional. Hoy paradojicamente, señor filósofo español nacido en Euskadi, muchos de esos países que salieron de sus dictaduras con las manos atadas empiezan a recorrer el camino que inició la Argentina en los 80 avalados por el derecho internacional (y el suyo no será la excepción). Esa es la razón pura y sencilla por la que usted y otros como usted se niegan a calificar lo que hizo el franquismo como “crímenes de lesa humanidad”,por que usted y ellos son parte también de ese doble rasero, de esa doble moral de Europa y los EEUU. Lo que sucede hoy en España con el independentismo vasco habla muy mal de su “democracia”: leyes hechas a medida de la proscripción… única legislación en el mundo que legisla y condena sobre lo que un hombre “puede llegar a hacer” o sobre lo que en realidad “piensa y no dice”… una ley que se regodea… que sin derecho de inventario pide a los independentistas que repudien a una organización, no a una metodología, no a una práctica, al terrorismo… pero por si fuera poco cuando lo hacen, esta ley tan particular de su “democracia” dice: “bien, pero no les creo”…realmente da vergüenza su democracia (lo digo con todo respeto)… no puedo ni siquiera pensar que usted no haya leído “Qué es la Nación?” de Renán, por eso sabrá usted que no puede obligar a un pueblo a que piense como le place a usted, y si ellos en un determinado momento eligen un camino (así sea la escinción o independencia) usted y los que piensan como usted lo tendrán que aceptar como ha pasado siempre a lo largo de la historia. Lo mismo en lo referente a nosotros, a nuestro “populismo”, también nos pasó ya antes con ustedes cuando la independencia. Fíjese que si vamos ahora a los archivos de época de su país, aparecerán nuestros próceres tachados de rebeldes, forajidos, insurrectos, y tal vez sea correcto que así sea, lo que pasa es que para nosotros terminaron siendo héroes (eso es lo importante). Los procesos en marcha en nuestro continente no se dan en la asepsia que se obtiene al claudicar ante el capital y los intereses geopolíticos de EEUU, Inglaterra, Francia y Alemania (como ha sucedido en España), se da en la mugre de las tensiones, de las injerencias (incluso verbales como la suya), de la terrible y despiadada batalla entre los que fueron llevados a los extremos de la pobreza y aquellos otros que se enriquecieron a su costa, gozando de la impunidad de los malos gobiernos y las dictaduras. Tantas cosas faltarían decir en respuesta a ese agravio gratuito que usted dijo simpaticamente… mi abuelo era español señor Savater, y aquí llegaron por millones. Nuestro “populismo” nunca fue “xenófobo”, nunca fue chauvinista, nunca fue irrespetuoso pero tampoco sumiso. Ni aún en las peores crisis mandamos a su casa a nadie, le negamos un hospital, una escuela, o cualquier cosa que un argentino mereciera. La pregunta que se impone es ¿por qué usted no es tan crítico en su país como lo es en el nuestro? Estuve buscando en la red noticias de las que creí serían habituales intervenciones suyas en temas de actualidad… encontré muy poco, casi nada. Su crítica además se dio casi al unísono con la de Vargas Llosa (ese español nacido en Perú) lo cual convengamos pone a la patria de mi abuelo en una situación medio odiosa en relación a nuestra realidad que dicho sea de paso es muy buena y muy agitada por estos días. Contestarle a usted (o más bien hablarle a mis compatriotas) es parte de esa agitación. Ojalá todos los pueblos del mundo estén tan vivos como el mío. Somos jóvenes y por tanto a veces medios inexpertos, pero tenemos la pasión y el valor de los que viviendo viven la vida que tendrán y que saben se merecen. Por último nada he dicho de “la ignorancia” y podríamos hablar de arte, de literatura, de pensamiento… de la propia lengua que usted habla y que tanto nos debe, pero no vale la pena, solo decirle (por si no lo sabe) que usted pertenece a un país en el cuál las tres cuartas partes de la población (70%) era analfabeta en el año 1900, en ese mismo año el analfabetismo en Argentina era del 35% (justo la mitad), esa misma cifra era mas o menos el promedio de los países latinoamericanos más desarrollados. Entonces ¿ve cuál es el problema de ser arrogante? Yo creo que en Europa hay muchas cosas realmente preocupantes que urgen ser atendidas, cuando usted se ocupe de ellas es muy probable que no nos moleste que hable de las nuestras.

Referencias


[1] Si bien también hay enterrados gentes del bando republicano el decreto fundacional del mismo es una verdadera loa a la Falange. Esta obra además fue construida con por los prisioneros republicanos como medio para reparar sus supuestos crímenes. Aun existen fosas comunes perfectamente localizadas por las autoridades de la época que nunca (ni antes ni después) se preocuparon por identificar los cuerpos y darles una sepultura decente. Tampoco existen monumentos oficiales para el bando de los que defendieron la legalidad.


[2] Vicenç Navarro Catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Barcelona. Actualmente es Catedrático de Ciencias Políticas y Sociales, Universidad Pompeu Fabra (Barcelona, España). Profesor de Políticas Públicas en The Johns Hopkins University (Baltimore, EEUU). Director del Programa en Políticas Públicas y Sociales patrocinado conjuntamente por la Universidad Pompeu Fabra y The Johns Hopkins University. Dirige también el Observatorio Social de España


[3] El consumo de Europa y EEUU de agua por habitante es dos veces mayor que el de latinoamérica y cinco veces mayor que el de Africa. En relación a la energía el 25% del total es consumida por un sólo país: EEUU.


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por armando de magdalena

La remanida y siempre polémica relación entre política y literatura ha sido nuevamente puesta en el tapete, por estos días, a raíz de la inminente visita del Premio Nobel de Literatura a la Feria del Libro de Buenos Aires, Mario Vargas Llosa, gracias a la generosidad del actual director de la Biblioteca Nacional de Argentina, Horacio González. Vargas Llosa ha tenido la oportunidad (anhelada siempre por él) de mostrarse ante el mundo como un paladín de la libertad y la civilización, acechado siempre y maltratado, por las deleznables elites políticas y gubernamentales, de las no menos deleznables republiquetas americanas.
Esto ya trae un primer paralelismo que debemos aclarar: si bien Vargas Llosa al igual que Domingo Faustino Sarmiento jamás comprendió ni quiso, al vasto continente donde nació, no es este Vargas Llosa, ni el hombre, ni el escritor que fue Domingo Faustino Sarmiento, ya que el sanjaunino supo al menos empuñar la espada con igual pasión que su afilada pluma, lo cual ya lo pone en una categoría que traspasa la de mero provocador en la que hace rato se ha instalado Vargas Llosa.
Sarmiento, aquel de quien Unamunu dijo: “hasta maldiciendo a España es un gran escritor español”, al menos nos dejó una dicotomía en la cual seguimos inmersos y de la cual emergemos recurrentemente cada vez que nuestros pueblos avanzan. Esta dicotomía es la de “civilización o barbarie” tan contestada siempre pero como en el caso de Vargas Llosa tan aprendida nunca. “No hay una real batalla entre la civilización y la barbarie, sino entre la falsa erudición y la naturaleza” dijo alguien de manera luminosa, y ese alguien se llamó José Martí.
Bien, puede ser que algún lector desprevenido no se haya enterado aún de qué estoy hablando y me alegraría si así fuera ya que eso significaría que los medios y Vargas Llosa no tuvieron tanto éxito como pensaban.
Hace apenas unos días el Director de la Biblioteca Nacional, el sociólogo y ensayista Horacio Gonazález, dirigió una carta a los organizadores de la Feria del Libro de Buenos Aires expresando su contrariedad ante el hecho de que se haya elegido a Mario Vargas Llosa para “inaugurar” un evento tan importante en la vida cultural de cualquier país.
Este hecho que debiera ser casi intrascendente fue prontamente tomado por la prensa local y extranjera azuzando el fantasma de la censura, la falta de libertad de expresión, la intolerancia, la falta de democracia, el autoritarismo, etc. etc. etc. Ya hay aquí un problema serio… y es que nos sentimos tomados por verdaderos imbéciles ya que la sola existencia de los diarios y de los artículos y programas de TV y radio, denostando permanentemente al gobierno argentino, son la prueba incontestable de que todo lo contrario es cierto: en la República Argentina existe la más absoluta libertad de expresión de la que, repito, estos medios y estas críticas son la prueba más evidente. No obstante tuvo que salir la presidenta de la Nación Argentina a decir que no había ningún problema en que el señor Vargas Llosa venga a inaugurar la Feria del Libro.
Claro, usted seguirá sin entender de qué se trata todo este alboroto… pareciera al menos desmesurado ¿no? o en todo caso hay algo que yo no le estoy diciendo y que indudablemente explica la magnitud de este revuelo.
Mire, lo primero que se me ocurre es decirle que hace tan sólo unos meses se aprobó en el parlamento argentino la llamada Ley de Medios Audiovisuales de la democracia. Una ley que fue ponderada por la ONU que la puso como ejemplo de lo que debiera ser la legislación al respecto a nivel internacional. Esta ley (que se está implementando sin pausa pero con todo tipo de interposiciones legales por parte de los grupos mediáticos más concentrados) ha democratizado la comunicación en Argentina.
Estos medios que ahora tomando como excusa el tema de Vargas Llosa y agitan las banderas de la libertad y la democracia son los mismos medios que apoyaron una dictadura de las más cruentas del mundo que produjo alrededor de 30000 desapariciones forzosas precedidas de las más aberrantes torturas. La propia dueña de uno de esos grandes medios que hoy claman ante el avasallamiento de la libertad hecho carne en Vargas Llosa (Ernestina de Noble dueña del diario Clarín) está sospechada de haberse apropiado de dos niños (sus actuales hijos) que habrían nacido en cautiverio de padres más tarde asesinados (fíjense la paradoja).
No estoy haciendo la oda a Cristina Fernández de Kirchner, les estoy contando parte de la historia argentina y también lo que subyace tras esta polémica y que explica al tiempo lo intempestivo de la campaña mediática que se montó en torno a la opinión de un escritor acerca de la participación en una feria de otro escritor. No lo olviden nunca, Argentina es un país con muchos defectos, pero con la virtud de haber sido el único en el mundo en el que los responsables de un genocidio fueron juzgados, condenados y presos. Como se imaginarán eso deja a una parte no despreciable del poder económico y político argentino en la vereda de enfrente de los intereses de la nación, hablo obviamente de aquellos que fueron sustento político, económico y cultural, incluso la jerarquía de la iglesia, del genocidio. Todo eso se vio afectado desde la vuelta de la democracia (con idas y venidas obviamente) pero ha dado un nuevo giro después de la crisis terminal del año 2001 y del proceso que se abrió a partir de esa crisis y que llega hasta nuestros días.
La polémica de Vargas Llosa se da en medio y como expresión de este proceso. Un proceso de gran transformación de la sociedad y de la nación argentina, que por primera vez pone los intereses nacionales y los del pueblo argentino por delante de los de las corporaciones y grupos de poder. Los grupos monopólicos afectados por la Ley de Medios, que a su vez representan a las multinacionales y a la oligarquía agroexportadora (también afectada por este gobierno) han montado esta trampa (como una más de la que montan todos los días) para desprestigiar y poner en apuros, en un año electoral donde se juega la continuidad de este proceso, a la presidenta y al proceso que lidera.
¿Cuál es la prueba más evidente de que esto es así? muy simple: la Feria del Libro de Buenos Aires siempre es inaugurada por el presidente de la nación o por un funcionario del área de educación y cultura, claro, Vargas Llosa es Premio Nobel… perfecto, la desafortunada carta de Horacio González no cuestiona la participación de Vargas Llosa en la Feria, cuestiona que el escritor la inaugure.
¿Por qué lo cuestiona? Alguien dijo: ¿Y si la inaugurara Borges? Que también era un hombre polémico y hasta reaccionario para muchos ¿Qué hubiéramos dicho? ¿Debe necesariamente ser un par ideológico quién inaugure la feria? Ya hemos dicho que la feria históricamente la han inaugurado los gobernantes de turno, pero sin rehuir a esta polémica que es harto interesante, habría que decir al menos dos cosas en relación a esto: Primero Vargas Llosa no tiene nada que ver en lo concerniente a su estatura literaria con Jorge Luis Borges. Segundo, Jorge Luis Borges no era un político en los términos que lo es Vargas Llosa.
Borges era un anarquista de derecha, un aristócrata vanguardista para quien el escándalo era un accidente y no un fin como para el “hispano peruano” (así lo publicitan en España). Lo reaccionario en Borges es una especie de pánico al pueblo en tanto masa informe y desmesurada, incontrolable e impredecible. Vargas Llosa en contrapartida es miembro de la Fundación Internacional para la Libertad con sede en Washington, fundada de ex profeso para combatir los procesos populares en América latina, miembro del derechista Unión Progreso y Democracia de España y candidato a presidente del Perú en la elecciones de 1990 con un proyecto del más descarado corte neoliberal (y los americanos hemos aprendido bien lo que esa palabra significa). Amigo de Piñera, de Uribe, de Aznar, de la derecha más recalcitrante de América y del mundo. Es decir, el señor Mario Vargas Llosa es un provocador profesional, un verdadero intelectual orgánico (en el más estricto sentido gramsciano) de los grupos concentrados del capitalismo mundial.
Tan evidente es esto que estoy tentado a decir que es tan mal político como buen escritor, aunque en realidad ni eso puedo decir ya que no es inversamente proporcional, sino que más bien es un mediano escritor de ideales enanos. Sus mejores libros son aquellos de su pasado ahora vergonzante, pero aun así hasta su ultima novela “El sueño del Celta” es un alegato contra el imperialismo… es decir, tan patético es el señor Vargas Llosa que no hay un sólo punto de contacto entre sus ideas politicas y su literatura (más bien son irreconciliables).
Esto es Vargas Llosa (su catadura). Pero no se cuestiona a Vargas Llosa por ser de derecha, tampoco por pertenecer a tan oscuras organizaciones, ni siquiera por tener tan lamentables amistades, se le critica con todo derecho la inmensa falta de respeto con que se expresa, tratando de idiotas a los pueblos por haber elegido los líderes que eligieron. Mario Vargas Llosa viaja a los países (personalmente) a insultar a los gobernares, a insultar a los pueblos y bastardear los sueños, ahora hechos realidad, de naciones que han sufrido un horror y un escarnio inmensos ante la indiferencia, ante la inacción, ante la desidia de esas naciones que tanto él gusta ponderar. Por que es bueno que alguien lo diga: el llamado “estado de bienestar”, el llamado “desarrollo de Europa” (no hablemos ya de los EE.UU capital imperial del universo) es y ha sido siempre un desarrollo y bienestar que sólo fue posible a costa de la opresión y el saqueo del mundo periférico. ¿Qué pasaría si Vargas Llosa fuera a Francia, a España, a los EE.UU., a Londres, a Berlín y se refiriese a esos pueblos y a sus gobernantes en los términos que lo hace habitualmente con los de signo progresista o revolucionario en América? Yo no tengo la menor duda que lo expulsarían o lo detendrían y hasta procesarían… pero claro, resulta que los antidemocráticos y autoritarios somos nosotros.
A esta altura habría que abandonar todo este estiercolero y reflotar el planteo inicial de estas líneas acerca de la relación entre arte y política. No, no tengo la más mínima duda que a Vargas Llosa le han dado el Premio Nobel de Literatura por la misma exacta razón por la cual se lo negaron, en otro contexto y de manera sistemática, a Jorge Luis Borges. Es decir, por reaccionario.
El papel de perseguido y de proscrito es el que mejor le queda y más le gusta a Vargas Llosa, pero no sólo es parte del mito que hizo de sí, sino también es parte nodal del papel que la reacción internacional le asigna en tanto intelectual orgánico del capitalismo más rapaz y descarado. De todos modos (sabiendo como sabemos todo eso), nosotros los argentinos, le debemos agradecer infinitamente, porque en medio de un proceso tan rico como el que se está dando en estos momentos en Argentina, la irresponsabilidad intrínseca de este parlanchín nos ha dado la posibilidad de enfrentar una vez más a esa “falsa erudición” de la que hablaba Martí.
Nosotros somos la naturaleza, y los pueblos (lamentamos decírselo, señor Vargas Llosa) no se equivocan, del mismo modo que la historia no se detiene: América con sus saldos y haberes, incluso con muchas cosas que yo también critico pero desde otro lado, avanza de manera dificultosa pero decidida hacia su madurez y hacia el uso pleno de sus prerrogativas. Sus insultos y la jugada política de los organizadores de la feria y la reacción en Argentina nos han hecho pensar (mala noticia) en la situación de las llamadas “industrias culturales”, en el grado de concentración y extranjerización del sistema editorial en nuestro país y en el mundo al punto que es muy posible que una ley similar a la de medios (es decir, que garantice la pluralidad de opiniones) empiece a ser discutida en Argentina.
Así que Muchas gracias Vargas Llosa. Usted es un liberal muy extraño, tan extraño que recibió recientemente el título de Marqués de manos de un Rey prohijado por un fascista (miren que liberal). Su sentido de la libertad evidentemente es el del lobo que lucha por la libertad de las gallinas pero para comérselas… perfecto, ya esta todo claro… el único problema es que 8 de cada 10 hispanohablantes son, lamentablemente los tan detestados por usted: latinoamericanos (8 de cada 10)… es decir, la lengua es nuestra (no el Nobel) y nuestro es el futuro de la lengua y la connotación que mañana tendrán las palabras del idioma en el que usted trabajosamente escribe. No, usted desde ya que no es Borges, ni tampoco Sarmiento, ni Cortázar, ni Amado, ni Roa Bastos, ni Castañón, ni Fuentes, ni Rulfo, ni Onetti, ni Arlt, ni tantos otros… ninguno de esos que le nombré eran Premios Nobel de Literatura, pero todos mejores escritores que usted y lo que es más importante mejores personas que usted, honestos y coherentes que no necesitaron nunca renegar ni irrespetar cosas que ni conocen como en realidad a usted le sucede. ¡Bienvenido a la Argentina!, la historia de nuestro pueblo nos precede, por eso no está en nuestras preocupaciones de hoy ni de ayer, el tratar de agradar a gente como usted o su patrones. Pude venir tranquilo a nuestro pais, nosotros sí somos liberales porque nacimos liberales (y es bueno decirlo en tiempos de bicentenario) somos una República (no una monarquía como su España) y un país de inmigrantes por la sola sencilla razón (y este es el punto) de que mismísimo preámbulo de nuestra constitución reza que “cualquier persona del mundo por el sólo hecho de pisar nuestro suelo será libre”. Mire que bonito:
¡ese es mi pueblo!… el suyo no se cuál es.

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